La Bronca con los Fandoms
Por qué nunca me junto con comunidades de fans o fandoms
Ser fan, es decir, admirar un ídolo que te hizo inspirar en cualquier estilo de vida no es para nada malo, sin embargo, nos rebasamos hasta el límite de la línea, cruzando hasta la locura.
Comunidades de fandoms que se comportan como sectas sociales, ya se pasaron de la raya.
Casos turbios hubo como el asesinato de John Lennon, de Selena Quintanilla, Christina Grimmie, incluso el intento de desvivir a Björk por Ricardo Lopez.
Incluyendo el acoso que tubo que sufrir aquellos famosos hasta evadir su vida privada.
Está chido ser un fan normal sin obsesionar brutalmente a un cantante, actor preferido o una figura pública (ya sea real y/o ficticio), si tienes una pequeña comunidad con cuates o familiares, está okay.
Les explico de por qué no me junto o nunca cruzar con los fans tóxicos:
1. Toxicidad y Comportamiento Agresivo:
"Ship Wars" y Fanwars:
La obsesión por parejas ficticias o por
defender a un artista suele derivar en peleas intensas y acoso.
Gatekeeping (Control de entrada):
Fans veteranos a menudo deciden quién es un
"verdadero fan" y quién no, excluyendo a los nuevos o a quienes no
siguen las reglas no escritas.
Mentalidad de Rebaño:
Existe una presión constante por pensar igual
que la mayoría. Ir contracorriente puede significar recibir odio o ser
excluido.
Acoso y Doxing:
En casos graves, los fans pueden llegar a
investigar y publicar información personal de quienes critican o no comparten
sus gustos.
2. Pérdida de la Propia Opinión y Goce
Crítica inaceptable:
No se permite expresar opiniones negativas
sobre el artista o la obra sin recibir una avalancha de respuestas agresivas.
Sobreexposición:
La necesidad de estar al tanto de todo puede
arruinar el disfrute natural de la obra, convirtiéndolo en una obligación, no
en un hobby.
Falta de objetividad:
A veces el fandom se centra más en odiar a
"los otros" o atacar a quienes no les gusta el producto, que en
disfrutar lo que les apasiona.
3. Impacto en el Tiempo y la Vida Real
Obsesión y Escapismo:
A menudo, los fandoms se utilizan como refugio
de la realidad, convirtiéndose en un vicio que consume horas valiosas que
podrían dedicarse a la vida personal, laboral o académica.
Relaciones Parasociales:
Se genera una carga sentimental excesiva hacia
artistas o personajes ficticios, lo que puede causar ansiedad cuando el fan
siente que "su favorito" es atacado.
4. Desconexión del creador
Bajón de ánimo al creador:
Muchos fans no entienden que sus
comportamientos tóxicos dañan a los creadores de contenido que dicen admirar.
En resumidas cuentas, no existen requisitos de
ser fan, no necesitas una membresía ridícula de un “club VIP”, ser admirador es
tener el valor, la ética y el corazón de gustar su música, su manera de actuar,
de admirar el arte (de verdad), de apreciar hasta su biografía.
SI hablamos de esta época “moderna”, que no te dé
para nada pena misma de expresar tus gustos, si eres invertido como yo y
prefieres mantenerlo como personal y privado mejor, hasta que decidas
liberarlo.
No es obligatorio caerles bien a todos, somos
distintos.
Al menos que claro no se trata de ciertos tipos
con problemas “conductuales”.

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